Región Lima.- El pueblo de Supe se acaba de enterar que a fines del 2008 el Consejo Regional de Lima acordó una medida insólita: que la quebrada de Venado Muerto pase a la jurisdicción de Ocros, región Ancash.
El acta de semejante acuerdo habría estado guardada bajo siete llaves, lejos de las miradas indiscretas y de algún aguafiestas. Y así hubiera permanecido quién sabe hasta cuándo.
Pero he aquí que por esas casualidades que la vida tiene y que permitieron por ejemplo que Arquímedes encontrara el principio de la hidrostática, a Newton el principio de la gravitación universal, a Fleming la penicilina y a Magaly Solier ser descubierta por la cineasta Claudia Llosa en el momento y lugar preciso, esas casualidades, decimos, hicieron que el acta entreguista, el silencio de los corderos, se ponga ante la vista de un pueblo heredero de la cultura Caral que suele encresparse como el mar aparentemente sosegado.
¿Por qué lo hicieron? La región Ancash nada tiene que ver con la vocación reeleccionista del ingeniero Nelson Chui. Al contrario, lo más probable es que haya perdido en Supe una considerable franja porcentual de votos.
Lo cierto es que el presidente regional debe presentarse en la Casa de la Cultura de Supe este martes 16 para explicar los motivos de tanto desprendimiento a favor de los hermanos ancashinos. Todos esperan que hable claro y conciso antes de anular de un plumazo el acuerdo entreguista. De no ser así corre el riesgo de ser denunciado ante el congreso de la República por atentado contra la Constitución y gestor del enfrentamiento entre pueblos hermanos.
Y así, mientras la bien informada prensa capitalina sigue especulando con el destino del lenguaraz Beto Ortiz, en Chile inició sus funciones el presidente Sebastián Piñera representante de una derecha más rancia que el queso Roquefort, en medio de la desolación producida por el sismo y tsunami del 27 de febrero. Un país hermano donde a 17 años de dictadura militar siguieron 20 años de una Concertación que nunca agradó a nadie, salvo la presidenta Michelle Bachelet, quien termina su gestión presidencial con una popularidad que bordea el 83 % al punto que su orden de poner mano dura a las bandas de asaltantes que surgieron en la región del Biobío para aprovechar el desastre se cumplió en 48 horas junto con la organización de cuadrillas de voluntarios para la reconstrucción.
Lo que ha sucedido en Chile puede suceder en el Perú, con la gran diferencia que las grandes ciudades de la costa peruana no están preparadas para enfrentar un sismo de grado 8.8 en la escala de Richter. No queremos ni pensarlo.
El director.


